MANUAL DE VIDA, EPICTETO
1
De las cosas, unas están en nuestro arbitrio y otras no. Están en nuestro
arbitrio la opinión, el apetito, el deseo, la aversión: en resumen, todas nuestras acciones. No están
en nuestro arbitrio el cuerpo, la riqueza, la gloria, el poder de dirigir: en resumen, todo cuanto no
son nuestras acciones.
2
Las cosas que están en nuestro arbitrio son por naturaleza libres, no
pueden impedirse ni prohibirse. Las que no están en nuestro arbitrio son débiles, esclavas, están
sujetas a impedimentos, nos son ajenas.
3
Recuerda, pues, que si tienes por libres cosas que por naturaleza son
esclavas, y por propias las ajenas, te verás impedido, llorarás, te inquietarás, te quejarás de los
dioses y de los hombres. Pero si crees tuyo solamente lo que es tuyo, y ajeno lo que es ajeno,
nadie te apremiará jamás, nadie te pondrá estorbos, no te quejarás de nadie, a nadie acusarás, no
harás nada por la fuerza, nadie te causará daño, no tendrás enemigos ni padecerás calamidad
alguna.
4
Aspirando, pues, a tan grandes cosas, ten presente que no debes
permitirte inclinación alguna, por leve que sea, hacia la consecución de otras; debes saber que
algunas de ellas puede que no las obtengas nunca, y que otras tantas pueden postergarse a otro
tiempo. Pero, si las deseas, y también deseas el poder y las riquezas, puedes perder las segundas
por el deseo de las primeras, y sin duda perderás aquellas que ayudan a conseguir la felicidad y la
libertad.
5
Cuando se te presente algún asunto áspero y malo, di que se trata de una
apariencia fantástica y no de lo que es real. Después examínalo mediante las reglas de las que
dispones: primera y principalmente, si aquella visión es de las cosas que dependen de nuestro
arbitrio o de las que no. Si es de las que no dependen de nuestro arbitrio, a mano tienes el decir
que no te pertenece.