CUCHILLO, SALMAN RUSHDIE
Este libro está dedicado
a los hombres y mujeres que me salvaron la vida
Somos otros, ya no lo que éramos
antes de la desgracia de ayer.
SAMUEL BECKETT
PRIMERA PARTE
EL ÁNGEL DE LA MUERTE
1
CUCHILLO
A las once menos cuarto del 12 de agosto de 2022, un soleado viernes por la mañana en el norte
del estado de Nueva York, fui agredido y casi asesinado por un joven armado con un cuchillo poco
después de subir yo al escenario del anfiteatro de Chautauqua para hablar de la importancia de
mantener a los escritores a salvo de todo riesgo.
Yo estaba con Henry Reese, creador junto con su esposa, Diane Samuels, del proyecto Ciudad
Asilo de Pittsburgh, que brinda refugio a una serie de escritores cuya seguridad corre peligro en
sus países respectivos. Era de esto de lo que íbamos a hablar en Chautauqua Henry y yo: de la
creación en Norteamérica de espacios seguros para autores extranjeros, y de mi implicación en los
inicios de dicho proyecto. La charla formaba parte de una semana de actos en la Chautauqua
Institution bajo el lema: «Más que un refugio: Redefinir el hogar norteamericano».
La conversación entre ambos no tuvo lugar. Como iba a descubrir enseguida, aquel día el
anfiteatro no era un espacio seguro para mí.
Todavía veo el momento a cámara lenta. Sigo con la mirada al hombre que se destaca de entre
el público y corre hacia mí. Veo cada paso de su precipitada carrera. Me veo a mí mismo
poniéndome de pie y volviéndome hacia él. (Continúo de cara a él. En ningún momento le doy la
espalda. No tengo ninguna herida en la espalda). Levanto la mano izquierda en un gesto de
defensa. Él me hunde el cuchillo en la mano.
Después de eso me asesta varias cuchilladas más, en el cuello, en el pecho, en un ojo, en todas
partes. Noto que me fallan las rodillas y me desplomo.
El jueves 11 de agosto había sido mi última velada inocente. Henry, Diane y yo habíamos
paseado tan tranquilos por los terrenos de la institución y luego cenamos agradablemente en el 2
Ames, un restaurante sito en la esquina de la zona de parque que llaman Bestor Plaza.
Rememoramos una charla que yo había dado en Pittsburgh dieciocho años atrás sobre mi papel en
la creación de la red internacional de Ciudades de Refugio.