NO HAGAS MONTAÑAS DE GRANOS DE ARENA

porRAFAEL SANTANDREU

20 minutos

Comparte el capítulo en

NO HAGAS MONTAÑAS DE GRANOS DE ARENA, RAFAEL SANTANDREU Introducción El libro que tienes en las manos es un manual de terapia cognitiva, la forma de psicoterapia más eficaz según todos los estudios. Existen nada menos que dos mil investigaciones publicadas que la avalan. A mí me cambió la vida cuando la descubrí hace veinticinco años. Y también se la ha cambiado a millones de personas. Se trata de una nueva manera de pensar, de ver el mundo; una filosofía de vida radical. Pero atención: sólo funcionará si te la aplicas al máximo. Hay gente que ya tiene esta mentalidad metida en las venas. Son fuertes y felices de fábrica; parece que de pequeños se hubieran caído en la marmita de la poción mágica, como Obélix. En varias ocasiones me he encontrado a esta clase de personas en mis conferencias. Suelen levantar la mano para intervenir: «Rafael, ¡todo lo que dices es obvio!». Y yo les respondo: «Es obvio para ti, amigo, y me alegro. Pero, créeme, la mayoría no tiene tu mentalidad». La buena noticia es que la fortaleza emocional se puede aprender. Eso sí, todos los días tendrás que zambullirte un rato en una marmita —como la de Obélix— para empaparte de estos nuevos principios, revisar tu diálogo interno, estudiar, visualizar y persistir durante meses. Y entonces empezará a obrarse la magia. Notarás que cada día estás más contento. Que ya casi no te enfadas. Los inconvenientes de la vida pasarán inadvertidos. Nuestro nivel energético aumentará como nunca. Tendrás muchas ganas de emprender proyectos. Tu discurso habrá cambiado: en vez de quejarte, te concentrarás en lo positivo. Incluso harás de psicólogo con la gente de tu entorno. Estos son los maravillosos frutos de hacerte más fuerte y feliz. Es posible que algunas ideas de este libro no te convenzan. Tal vez pienses que están totalmente equivocadas. Hasta es posible que las califiques de disparates. Calma: se trata de un rechazo inicial normal. Incluso bueno. Estas ideas son diferentes y aportan algo NUEVO. Precisamente esa novedad es la que lo cambiará todo. ¿De qué te serviría recibir una información que ya tienes? Mi consejo es que dejes el juicio en suspenso durante un tiempo, intentes comprender bien cada uno de los conceptos y, sobre todo, los pongas a prueba. Todas las ideas que aparecen en este libro han sido validadas: sabemos que FUNCIONAN, que nos cambian la mentalidad. No son ocurrencias espontáneas, sino bombas potentísimas cuidadosamente fabricadas. Y, como descubrirás enseguida, en esta vida no hay nada capaz de quitarnos la felicidad si tenemos la mentalidad correcta. Descúbrelo tú también. PRIMERA PARTE El método 1 El poder de la mente ¡El poder de la mente es increíble y maravilloso! Llevo toda la vida dedicado en cuerpo y alma a trabajar con la mente de las personas. He profundizado en muchas escuelas terapéuticas y he atestiguado más de mil casos clínicos. A pesar de contar con casi tres décadas de experiencia, la mente, esa entidad intangible creada por el cerebro, sigue asombrándome constantemente. Y uno de los campos más sorprendentes es el de la psicosomática, es decir, las enfermedades del cuerpo creadas por el cerebro. Veamos un impresionante caso que relata la neuróloga británica Suzanne O’Sullivan en su libro Todo está en tu cabeza: Entonces conocí a Brenda. Aquella primera vez, como en la mayoría de nuestros encuentros posteriores, estaba inconsciente. Brenda había acudido a urgencias tras padecer varios ataques epilépticos. El médico de guardia la había examinado y había dispuesto que la ingresaran. Estábamos en la planta cuando llegó. Todo el mundo retrocedió del susto al ver la camilla avanzando a toda prisa por el pasillo hacia nosotros. Brenda había permanecido estable en urgencias, pero, mientras el camillero la conducía a la sala de ingresos, le habían vuelto a comenzar las convulsiones. El camillero y la enfermera que la acompañaban habían echado a correr. En la sala se le colocó enseguida una máscara de oxígeno, mientras dos enfermeras intentaban sin éxito ponerla sobre un costado. La camilla había detenido su avance frente a la sala de enfermería y el resto de los pacientes y sus familiares se asomaban para curiosear qué sucedía. Apareció entonces una enfermera con una jeringuilla cargada de diazepam y me la entregó para que se la administrase a Brenda. Intenté agarrarle el brazo, pero, con la agitación, se me escapaba todo el rato de la mano.

¡Gracias por leer a RAFAEL SANTANDREU!

Leíste 20 minutos



Todos los derechos reservados Penguin Random House Grupo Editorial

Aviso de privacidad