UN ELEFANTE EN LA HABITACION, JUAN TONELLI
Hay que abrir los ojos a la evidencia de que nada es más disparatado que la existencia humana.
JACQUES LACAN
Prólogo
Tengo el honor de presentar unas pinceladas de vivencias interiores siendo el protagonista de
cada relato un niño, a veces una niña, un joven o un adulto maduro. A través de susurros que
delatan experiencias íntimas, el autor va revelando los secretos de cada personaje. Las
sensaciones son íntimas, confidenciales y ambivalentes. Entonces, los personajes van permitiendo
vislumbrarlas a través de circunstancias triviales de la vida cotidiana.
Los puntos de vista de los niños que hemos sido —tomando en cuenta que los recuerdos han sido
transformados por los años transcurridos— conservan aún el dolor descarnado por no habernos
sentido amados, además de la evidente impotencia infantil que no nos permitía modificar nuestra
realidad afectiva. Los relatos manifiestan la búsqueda pretérita de un reconocimiento que no
obteníamos, la humillación imperceptible por parte de otros individuos —niños o adultos—, la
soledad, la distancia tangible entre el universo de las personas grandes y el nuestro, la figura
inalcanzable de nuestra madre, la poca percepción de los adultos que nos cuidaban respecto a
nuestras necesidades o anhelos, la dificultad para adaptarnos a aquello que se pretendía de
nosotros, los sueños inconquistables, los obstáculos para establecer vínculos con otros niños sin
obtener apoyo ni compañía para dichas travesías y las contrariedades frecuentes del día a día.
Cada una de las descripciones —ordenadas en cuentos cortos— utiliza distintos colores para
expresar las heridas del alma infantil.
Hay cuentos que reflejan un continuum —en el comportamiento adulto— de las mismas penas,
pero transformadas. Anhelos o ideales forjados a la luz de malos entendidos o de mandatos
obsoletos. Búsquedas de maestros que nos aporten una direccionalidad al sentido de nuestras
vidas. Amores ocultos o contradictorios respecto a nuestras decisiones morales. Vínculos
complejos con hijos adolescentes. Las problemáticas de trabajo o dinero. La pertenencia social y
los precios que pagamos. En fin, la vida misma.
El texto está construido por un conjunto de piezas de mosaicos que se van entrelazando, por
momentos convergiendo en sentimientos comunes —esperando la identificación del lector— y en
otros pasajes sorprendiendo con acontecimientos extraordinarios. El lenguaje es claro, coloquial y
cercano, invitando a la lectura en tiempos de velocidades virtuales. Un elefante en el living.
Historias sobre lo que sentimos y no nos animamos a hablar nos garantiza algunos instantes de
encuentro con nosotros mismos. Por eso vale la pena.
LAURA GUTMAN
Introducción
Solo cuando la compasión está presente, las personas se permiten ver la verdad.
GABOR MATE
“Es de esos tipos que cuando te estás bajando la bombacha te invita a ir al cine”.
La metáfora de mi amiga —veterana en cuestiones sentimentales— me hizo reír y disparó varias
preguntas. ¿Qué pasaría por el corazón de ese hombre para actuar así? ¿Cuál sería su historia de
vida, sus miedos, para que la intimidad le resultara tan intolerable?
Pensé en esas situaciones en las que hay un tema enorme, evidente, ineludible en el que pese a
tomarnos por completo somos incapaces de abordar. Como si hubiera un elefante en el living y
nosotros hiciéramos como que no existe.
A veces lo ignoramos porque nos resulta tan doloroso que no soportamos verlo. O lo evadimos
para evitarnos un conflicto; por ser un tema tan sensible no queremos ni acercarnos. Y ahí queda
archivado durante años en un pacto tácito: hacemos como que no ocurrió a cambio de que no
duela. Pero duele.