RIQUEZA QUE EL DINERO NO PUEDE COMPRAR, ROBIN SHARMA
Las necesidades del alma no pueden comprarse con dinero.
HENRY DAVID THOREAU,
filósofo
¿Las posesiones te hacen rico? Yo no tengo ese tipo de riqueza. Mi riqueza
es la vida.
BOB MARLEY,
legendario músico de reggae
Las cosas más importantes de la vida no son cosas. Todo lo que quiero está
aquí, frente a mí. Tengo viento, tengo lluvia, tengo nieve y tengo sol. Y qué más da si no tengo una
casa grande y un coche grande. Conozco a muchas personas con estas cosas y siguen sin ser
felices.
DAG AABYE,
ermitaño que vive en la montaña
Mensaje personal de Robin Sharma
Te escribo esta nota desde la casa de campo en la que vivo. A través de la
ventana de la habitación donde trabajo veo un olivar, viñedos y una inmensa niebla que flota por
encima de las colinas, que parecen alcanzar el cielo. Me gustaría que estuvieras aquí conmigo para
contarte en persona todo lo que deseo compartir sobre cómo enriquecer tu vida. Quizá podamos
hacerlo en el futuro. Ya veremos.
Mi sincero deseo mientras avanzas en este libro, que he escrito para
ayudarte a vivir la versión más elevada de la mejor visión que tengas de tu vida, es irme ganando
tu confianza a medida que pases las páginas. Y convertirme en tu compañero, amigo y mentor.
Te agradezco humilde y sinceramente que creas en el valor de las ideas
que estás a punto de descubrir sobre cómo llevar una existencia llena de éxito verdadero y riqueza
real, no la versión falsa que han programado en demasiadas buenas personas. Espero que este
libro en el que tanto he trabajado te sirva para llenar tu vida de mucha más belleza y felicidad,
valor y relaciones, además de con una paz interior sin límites.
Ten en cuenta que mi filosofía sobre lo que constituye una vida humana
plena, en la que se basa esta obra, es muy diferente de la de otros libros sobre desarrollo
personal. Solo te pido que tengas la mente abierta mientras avanzamos por sus páginas y valores
si la información es valiosa en función de los resultados reales que te ofrezca día tras día.
Muy bien. Empecemos.
Muchos conocen el cuento de un chico que pasa las tardes en el campo
observando cómo se pone el sol tras una casa perfecta, con ventanas que parecen de oro, situada
en una colina lejana. Lo obsesiona la idea de, algún día, en el futuro, ir a ver ese lugar y, con
suerte, vivir allí. Eso le proporcionaría la felicidad que tanto anhela.
Un día, cuando es un poco más mayor, se decide a hacer realidad su
sueño. Viaja durante muchos días e incluso largas noches, y sobrevive únicamente gracias a la
amabilidad de desconocidos que lo animan a seguir caminando cuando se enteran de su deseo de
ver la casa perfecta con ventanas de oro puro. Al final, agotado, el chico llega a su destino.
Pero, por supuesto, no es en absoluto lo que él veía. Lo que encuentra no
es una casa perfecta, sino un granero en ruinas. Y las ventanas no son de oro puro, sino de madera
vieja, sucia y agrietada. Se da cuenta de que, desde lejos, la elevada posición del granero en la
colina había creado una ilusión óptica: los rayos del sol sobre las ventanas hacían que parecieran
de metal precioso. Pero lo que había visto desde la distancia era mentira.
¡Ay, en qué mundo vivimos! Nos enseñan a calcular si hemos triunfado por
la cantidad de dinero que tenemos, el tamaño de los bienes que poseemos y si hemos dedicado
nuestros mejores días a perseguir fama, fortuna e influencia. Esto hace que muchos de nosotros,
en lo más profundo del alma, nos sintamos mal con nuestra vida, tristes con nosotros mismos y
enfadados porque los sueños en los que alguna vez tuvimos tanta fe han quedado destruidos y
han muerto en silencio a medida que los hemos ido sustituyendo por responsabilidades adultas, el
estrés de la vida y los afanes humanos.
El dinero es importante, por supuesto. Tener una cantidad razonable nos
permite llevar una vida más fácil, vivirla a nuestra manera y hacer cosas buenas por las personas a
las que queremos. Tener suficiente dinero abre más ventanas de posibilidades y puertas a elegir.
Pero el dinero es solo una forma de riqueza. En realidad existen otras siete formas en las que me
gustaría que te centraras para que puedas alcanzar una vida que sientas que es de verdad rica,
profundamente viva y todo lo que alguna vez esperaste que fuera. Te iré hablando de ellas, así
como de un poderoso método, con todo mi entusiasmo, a medida que avancemos juntos.