El amor apesta

por Arturo J. Flores

5 minutos

 

El amor apesta a…

El pañal de un bebé la primera vez que comió sólidos.

Una tanga olvidada en un hotel de paso.

Los negocios ocultos de Javier Duarte.

Un tupper con atún a la vizcaína olvidado en el refrigerador durante un mes.

La dueña de la tanga olvidada en el hotel de paso (porque alguien que abandona su ropa interior donde sea, no puede oler bien).

Los calcetines de un jugador de futbol de baldío.

Las muelas picadas de un comedor compulsivo de ajos.

Javier Duarte, a secas (sobre todo después de un mes de prisión).

Un huevo tibio echado a perder.

Un huevo tibio recién hecho.

Las manos de quien abrió la lata de atún que preparó a la vizcaína y no se las lavó.

Las manos de quien cambió al bebé que por primera vez comió sólidos.

Un vagón del metro lleno.

Un canal de aguas negras.

Un preservativo recién usado.

Un estercolero.

Un vagón del metro vacío (que antes venía lleno).

Los negocios a la vista de Javier Duarte.

 

contenido se vertió en el canal de aguas negras).

El uniforme que hace juego con los calcetines del jugador de futbol de baldío (y que seguramente se fue acelebrar en un hotel de paso con la dueña de la tanga que se quedó olvidada ahí).

La defensa de Javier Duarte.

El ombligo de alguien que desconoce el significado de la palara «ducha».

El cuello de un náufrago que estuvo flotando a la deriva por tres meses en altamar.

El eructo del campeón nacional de comer ajos que además tiene tres muelas picadas.

El beso matutino de un bebedor que la noche anterior dio cuenta de 60 cervezas.

El slam de un Vive Latino justo a la mitad del concierto de una banda de ska mexicano.

El ska mexicano.

Las flatulencias del comedor compulsivo de ajos.

El jarabe para la tos que me daba mi abuelita.

La cabeza de un viejito que se estuvo asoleando en el patio.

El agua que se drenó de las playas artificiales de la CDMX durante el último verano.

Los argumentos de Eruviel Ávila para negar que en el Estado de México exista una alerta de género.

El aliento de quien sólo desayuna café del día de Starbucks y cigarros mentolados.

Javier Duarte.

 

Diez netas sobre el amor no correspondido

La friendzone existe, aunque creas que no la conoces. Aunque no la hayas visto en tu vida. Aunque creas que —como dijo el célebre Pedro Aspe Armella cuando fue Secretario de Hacienda y Crédito Público acerca de los pobres— es un mito genial.

Aquí algunas señales de que estás friendzoneando a alguien.Si te identificas con más de tres, eres irremediablemente una friendzoneadora.

1. Piensa en tu mejor amigo.Si es un tipo gordo, chaparro, de lentes, al que le gustan los comics y el rock progresivo, que hace chistes sobre Stephen Hawking y colecciona figuritas de acción de Star Wars.Si nada de eso te parece sexy y te preguntas por qué se llevan tan bien si aparentemente no tienen nada en común, ¡sorpresa! Seguro está enamorado de ti.

2. Ese mejor amigo extrañamente está disponible las 24 horas del día, los 365 días del año.Si lo llamas, su número nunca estará ocupado (es probable que no lo sepas, pero nadie lo llama) y si acaso no alcanza a contestar, se reporta de inmediato contigo.Está más presto a escucharte y hablar contigo que cualquier empleado de

 

cuento, a los friendzoneados los mantiene con vida, igual que una máquina de diálisis emocional, la esperanza de responder a tu llamado y que le digas: «Me he dado cuenta que te amo».

3. Es la única persona a la que le puedes contar, con lujo de detalles, las acrobacias sexuales que realizas con tu novio, lo grande que la tiene y lo fácil que le resulta conseguir que tengas 14 orgasmos.Sé que la cara de tu amigo es de curiosidad y de comprensión.Para tu pesar, te diré: por dentro él siente que le están derramando ácido sulfúrico en las entrañas.

4. Es el chico al que te gusta decirle de cariño «hermanito».Seguramente cuando lo haces sonríe.Seguro se acuerda de la última vez que estuvo a punto de cortarse las venas con una cuchara de plástico, pero le faltó valor.

5. Tienes almacenados en tu habitación montones de cartas, poemas, cedés con canciones grabadas, figuritas de origami, bordados, manualidades y hasta —puede ser— que una escultura en bronce que inmortaliza tu belleza.Sí, a los friendzoneados les sobra el tiempo libre.Ésa es también la razón por la que cuando lo telefoneas un sábado en la madrugada, porque el patán de tu novio, el musculoso ser barbudo cubierto de tatuajes te hizo una majadería, tu mejor amigo SIEMPRE está despierto y dispuesto a irte a recoger.

6. Dicen que el sexo puede hacer que los hombres hagamos lo que sea.Yo creo que la promesa del sexo es mucho más poderosa.La friendzone es una especie de limbo.Porque, aunque se trata de un no en el plano sexual, siempre existe una (vana) esperanza de un contacto derivado de la confusión que la amistad genera en el

 

te acompaña a comprar zapatos, a comer con tu mamá y a todas esas actividades para las que tu novio, quien tiene el sexo asegurado, se hace turbo pendejo.

7. Si alguna vez has pensado que tu mejor amigo es gay porque nunca lo has visto con una chava, ¡reacciona! ¡Lleva una eternidad esperando a que te enamores de él! (y seguramente morirá haciéndolo).

8. Claro que no estás obligada a corresponder a los galanteos de un amigo sólo porque él está enamorado de ti.Tampoco se trata de eso.Tienes todo el derecho a decir que no.El problema es pretendas ignorarlo, imaginar que no le gustas y se muere por ti.Mejor encararlo y decir: «No siento lo mismo que tú» o «Eres más feo de lo que debe ser el culo de Donald Trump»; créeme que eso duele menos a «Eres como mi hermanito».

9. La friendzone es un chip que se nos implanta desde pequeños.Los cuentos infantiles y sus posteriores adaptaciones al cine por Disney están llenas de friendzoneados y friendzoneadoras.Quasimodo es uno de ellos.La Bestia también.

10. ¿Serán los monjes tibetanos, exiliados en lo alto de una montaña, condenados a vivir en el destierro, la soledad y el silencio, personas a las que alguna vez una chica les dijo: «Te quiero como amigo»?

 

El corazón es tu peor enemigo

En términos de política:

Una mezcla de Donald Trump, Vladimir Putin y Kim Jong-un.Es necio, testarudo y arrogante como el presidente de Estados Unidos, frío y déspota como el mandatario ruso e infantil y atrabancado como el líder supremo norcoreano.Tiene el poder de volarte el cuerpo, los sesos y la autoestima con sólo presionar un botón: el del enamoramiento.Y bajo sus efectos eres tan astuto como Peña Nieto en la Feria del Libro de Guadalajara.

En términos de música:

Una canción compuesta al alimón por Ricardo Arjona, Maluma y la banda MS.Enamorado eres capaz de escupir frases a la altura de «Cómo encontrarle una pestaña, a lo que nunca tuvo ojos», concluir que si te ponen los cuernos pueden ser felices los cuatro y encima… consumir cantidades ingentes de alcohol que te hagan imaginar que aun siendo fe@, la persona más guapa se va a fijar en ti.

En términos de futbol:

Es una tribuna atestada de aficionados del Atlas, es la porra de los Pumas en un día de Ley Seca, el amor correspondido se parece al próximo campeonato conquistado por el Cruz Azul.

 

por delante.Fingirá clavados con tal de marcarte un penal (que #NoEraPenal) y comprará a los árbitros que sean necesarios con tal de mandarte a Segunda División.

En términos de tecnología:

Es un celular comprado en el Oxxo con una recarga de 20 pesitos.Una tablet pirata que se traba cuando quieres bajar la aplicación de moda.Un Tamagochi (¡quién sigue teniendo uno, Dios mío!) que se muere de hambre.Invertir en un gadget como un corazón enamorado es tan absurdo como hacerte una selfie con filtros para disimular tu edad.

En términos millennials:

Es un chavorruco ligando veinteañeras en el Imperial.Un godí­nez de Santa Fe calentando pescado en el microondas.Una fiesta en la que no hay WiFi ni le llega señal a tu celular… por lo que te ves en la penosa necesidad —Dios nos perdone— de platicar y convi­vir con el de al lado…

En términos de cine:

Una película de Martha Higareda sin escenas de topless. Una película de los Bichir sin Demián.La nueva de los X-Men (no importa cuando leas esto) doblada al español.El corazón es tu enemigo porque te obliga a actuar como un zombi, a obedecer instrucciones que en tus cinco sentidos te parecían inaceptables.El amor es la droga perfecta que te pone cursi, que te hace amar las películas porno con historia y gritar «¡Bésala o la perderás!»

En términos de transporte público:

El corazón es quedarse atrapado en medio de un corte de energía en la línea 7, la más profunda del Metro.Enamorarse se

 

tratará como un microbusero del Estado de México a su caja de velocidades.Frenará, acelerará y pondrá en riesgo tu vida.Pero aun así te subirás, con la esperanza de llegar sano y salvo a tu destino.

En términos de un ex:

El que te dice que necesita espacio… junto a ti en el camión.El que te sugiere que deberían conocer a otras personas… siempre y cuando tú no tengas sexo.El que le da like a todas tus fotografías en Facebook… pero a ti no te da ni una oportunidad de demostrarle que has cambiado y que todo puede ser diferente.

En términos de comida:

Puede que el corazón se presente ante ti como una dulce crepa de Nutella, pero créeme, tarde o temprano te dará diabetes.Te tapará las arterías (y las neuronas) como un taco de carnitas (por sabroso que parezca) y cuando tengas mal del puerco y no puedas razonar ni defenderte, te picará hasta el último de los dientes.Por eso, recomiendo mejor seguir una dieta de ensalada de soltería.Puro chile del que no pica.

En términos de moda:

Es la que se presenta con cara lavada a una entrevista de trabajo.El que se pone camisa de cuadros con blazer de cuadritos.El que se pone calcetines con tenis o con chanclas.O el que se mete a nadar con una trusa Trueno en un balneario en Oaxtepec.El corazón es la señora que entrega a sus hijos en la escuela aún con los tubos, o el gordo desparramado en el sillón con una playera del América que le queda dos tallas más chica.

 

La serpiente que le dijo a Eva: «Dale una mordidita a la man­zana, pues total, ¿qué puede pasar?» El Poncio Pilato que se lavó las manos una vez que te vio despechado, ahogado de borracho en una cantina cantando canciones de Romeo Santos y La Arro­lladora.Un Dios cruel y vengativo que te dio libre albedrío para decidir entre enamorarte y no, a sabiendas de que el homo es muy poco sapiens y terminará por hacerle caso a la calentura de su entrepierna.

En términos médicos:

El corazón son 300 gramos de desgracia, del tamaño de un puño (con él tu ex te golpeará hasta cansarse), que se forma en la (maldita, mil veces maldita) quinta semana de gestación.Un músculo hueco (como la cabeza de quien decide usarlo para amar) que bombea sangre al resto del organismo.El peor consejero que hayas conocido.


¡Gracias por leer a Arturo J. Flores !

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