S.O.S. Adolescentes fuera de control en la era digital

por Yordi Rosado

7 minutos

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Un día estaba desayunando con unos compañeros del gimnasio y en medio de la plática, uno de ellos dijo: “Yo perdí a mi hijo cuando él tenía 16 años.”

 

   Literal, dejé de masticar, me impactó muchísimo su comentario y me quedé callado inmediatamente, con la intención de respetar el silencio que siguió, tal vez quien dijo esto no quería platicar más pero, por otro lado, mi cabeza no podía dejar de pensar “¿qué pasó? ¿Hace cuánto fue? ¿Cómo estás tú? ¿Cómo está tú esposa? ¿Era tu único hijo?”

 

   Después comentó que fue un accidente fulminante (no entró en ningún detalle, lo que me pareció completamente lógico), y empezó a platicarnos:

 

   Busqué a Rodrigo toda la noche, con sus amigos, en las delegaciones, en la Cruz Roja, y terminé a las 7 y media de la mañana con la gente del Semefo (servicio médico forense), a las 8 en punto me dijeron que podía pasar a ver a mi hijo, que ya estaba preparado; no podía pararme de la silla.

 

   Cuando lo vi acostado en la plancha sentí el dolor más grande que he tenido en mi vida y pensé: “¿Cómo es posible que ayer a esta misma hora lo estaba dejando en la escuela y exactamente 24 horas después está aquí?”

 

No podía creer que todo eso fuera real, yo veía la ropa con la que se había vestido el día anterior y quería que todo fuera una pesadilla. Pensé en todas las veces que no lo llevé a la escuela, las ocasiones en que estuvimos juntos en la casa y no convivimos, los días completos que nos peleamos y que nos dejamos de hablar, las cosas que me platicó y que no puse atención.

 

   Después de consolar a mi esposa y terminar llorando, yo peor que ella, lo primero que hice fue marcarle a mis otros hijos, tengo dos más, quería hablar con ellos, sentirlos, escuchar sus voces. Me di cuenta, de la manera más cruda, que hay que aprovechar cada momento que tenemos con ellos, porque 24 horas después puede ser demasiado tarde.

 

   Fue un proceso muy difícil, muy largo, y en uno de los momentos en los que peor me sentía, un padre que había pasado la misma situación me dijo algo que cambió completamente mi perspectiva:

 

   “Si pudieras regresar el tiempo al nacimiento de Rodrigo y supieras que a los 16 años tendría un accidente, ¿lo volverías a tener?”

 

   Respondí que sí, sin dudarlo ni un segundo, pues cada momento que vivimos con él valió la pena.

 

   Aprendí a ver que la vida no me quitó a mi hijo a la edad en que se fue, en realidad me lo regaló 16 años. Si la vida hubiera querido, no hubiera tenido a Rodrigo ni siquiera uno de esos fantásticos 16 años, y me seguía regalando la oportunidad de aprovechar y disfrutar a mis otros dos hijos.

 

   Si bien nunca superas cien por ciento algo tan duro y siempre hay dolor, aprendes a vivir con ello y aprendes a buscar lo positivo aun en la situación más difícil.

 

   Hoy, siento a Rodrigo muy cerca de mí de una manera distinta y jamás imaginé que su muerte me enseñaría tanto: a vivir, a vivir y a sentir realmente a mis otros hijos.

 

Sé que es un relato muy fuerte para arrancar el libro, pero creo que la enseñanza que nos deja esta situación vale muchísimo.

 

Tenemos que aprovechar a nuestros hijos aquí y ahora, en el presente. Disfrutarlos, verlos, abrazarlos, reírnos con ellos, entenderlos ¡cuando ya no los aguantamos!, enseñarles, aprenderles, sentirnos orgullosos, o ayudarlos a salir adelante cuando no logran las cosas, en fin, creo que a un hijo lo puedes gozar inclusive cuando lo sufres.

 

Ya lo sabemos, la adolescencia es un época difícil, para qué le damos más vueltas, pero también es la época en la que más aprenden tus hijos, en la que más crecen, y si entendemos lo que están viviendo, en la que más los puedes gozar.

 

   Sí, escuchaste bien, aunque a veces no los puedas ver ni en pintura (bueno, más bien ni en foto de Facebook), los puedes disfrutar muchísimo, es la época en que les enseñas y los guías para convertirse en adultos, aunque en tu corazón jamás dejarán de ser tus niños (aunque sea el secretario de Hacienda y Crédito Público).

 

   Hoy en día, con tanto trabajo y tantas obligaciones que tenemos los padres, es un lujo llevar a tus hijos a la escuela, compartir con ellos las aventuras de sus primeros novios(as), ayudarles a enfrentar sus primeros miedos y sus primeros triunfos. Sin embargo, aunque todos los lujos te cuestan y te despluman un poco, el hecho de llevarlos a la escuela es uno de los lujos que de una u otra manera definitivamente te debes dar.

 

   Hoy tu hijo(a) dejará de ser un niño para empezar a ser tu compañero, y con la información necesaria, esta época con tu chavo puede convertirse en la mejor etapa de toda tu vida.

 

   La información es la clave, y hablando de ella, me gustaría platicarte cómo surgió este libro. Es muy chistoso porque le idea llegó al final de la presentación de mi libro ¡Renuncio! Tengo un hijo adolescente, ¡y no sé qué hacer! ¡Sí!, fue un poco raro, apenas estaba terminando uno y ya estábamos pensando en el siguiente, me imagino que fue algo así como cuando las mujeres dan a luz y estando todavía en el hospital les preguntan: “¿Y para cuándo el otro?” (obviamente la nueva mamá se quiere morir). Pero así fue, cuando acabé la primera presentación del libro en la Feria Internacional del Libro de Monterrey, pregunté al público si alguien tenía alguna duda. La verdad es que la mayoría de las veces que haces esto en una conferencia casi nadie levanta la mano, no importa si hay muchas dudas, a la gente generalmente le da pena, y muchos de los que llegan a levantar la mano (no todos, conste) están más preocupados por hacer una pregunta impresionante, egofortificante y que deje a todos pensando: “¡Órale, este cuate es súper inteligente!” (si es en inglés suma más puntos), y no exponen una duda real. Bueno, el asunto es que cuando dije “¿alguien quiere preguntar algo?”, pensaba yo que habría una o dos preguntas y cual va siendo mi sorpresa cuando veo levantar la mano de más de 60 papás: no lo podía creer, me sorprendió muchísimo, empecé a darles la palabra y escuché preguntas como:

 

  

     •¿Qué hago si por más que intento mi hijo nunca me cuenta nada?

     •Caché a mi hija cortándose las muñecas con un cúter, ¿por qué lo hace? ¿qué hago?

     •Soy mamá soltera, ¿cómo puedo educar y ponerle límites a mi adolescente, si siempre estoy trabajando?

     •¿A qué edad está bien que mis hijos entren a las redes sociales?

     •Me divorcié hace 6 meses y por la cuestión de los límites la casa de mi exesposo es Disneylandia y la mía la de la bruja ¿cómo lo manejo?

     •Mi hijo se clava con el internet y no sé cómo sacarlo de ahí, ¿cuánto tiempo es el adecuado para él?

     •¿Cómo sé en qué está mi hijo? ¿Qué hacen sus amigos? ¿Tiene novia y hasta dónde han avanzado? ¿Algún conocido le ofrece drogas?

     •Caché a mi hija intercambiando videos sexuales en su celular, con dos de sus amigos, ¿qué hago?

     •¿Cuáles son los peligros reales de internet?

     •Soy un papá estricto y mi hijo me enfrentó a golpes la semana pasada, ¿cómo debo reaccionar?

     •Mi hijo me amenaza con irse de la casa y eso me pone a temblar ¿qué hago?

 

Cuando escuché todo esto me di cuenta de que los padres tenían muchas preguntas específicas y estos cuestionamientos nos interesaban a la mayoría; también noté que les urgían las respuestas porque muchos vivían esas problemáticas en ese momento y otros querían prepararse por si sus hijos llegaban a ese punto. Esta situación siguió dándose en las conferencias que daba a padres de adolescentes, así que decidí buscar las respuestas. Entrevisté y encuesté a más de 700 padres de adolescentes con el fin de saber las preguntas más recurrentes, las más solicitadas y las que los dejaban sin dormir, todo esto para encontrar soluciones.

 

Siempre lo aclaro, no soy psicólogo, terapeuta o sexólogo, soy un comunicador con más de 25 años de experiencia y me he enfocado en buscar a los mejores expertos (verdaderamente los mejores) para encontrar las respuestas a todas esas inquietudes que, como padres, necesitamos todos.

 

He trabajado con papás y mamás de adolescentes, he estudiado su información, preguntado y vuelto a preguntar, cotejado sus respuestas y me he apoyado en una bibliografía muy amplia.

 

He entrevistado a los mejores expertos en adolescencia, psicólogos, psiquiatras; en comunicación, neurólogos, sexólogos, expertos en tecnología, abogados, pediatras, asesores en seguridad digital y muchos otros especialistas para tener las mejores respuestas, y busco convertir esta información en un escrito sencillo, ponerlo todo en blanco y negro con la intención de que estas respuestas sean fáciles de entender, amigables, claras y, sobre todo, muy muy prácticas y acertadas.

 

La idea es que si tienes un problema con tu adolescente, estas respuestas te ayuden a entender lo que está pasando, saber verdaderamente cómo actuar, qué hacer, a quién dirigirte y, sobre todo que funcione.

 

Agradezco a todos los padres que me han platicado sus problemas en estos tres años de investigación y a todos los especialistas que compartieron sus conocimientos para que muchos contemos con herramientas y tengamos mejor relación con nuestros adolescentes.

 

   Yo tengo tres hijos y soy el primer lector de toda esta información, casi casi el primer lector de mis libros: cada vez que termino de una entrevista con alguno de estos expertos reconocidos, salgo sorprendido y emocionado con la información que me dieron, le marco por teléfono a mi esposa (aunque sea llamada de larga distancia) y me muero de ganas de poner la información en práctica y que muchos otros papás la sepan.

 

   Al día de hoy llevo 17 años dando conferencias para adolescentes y para sus padres, he escrito 5 libros sobre este tema, he aprendido mucho de los jóvenes después de trabajar tantos años con ellos y, te digo algo: lo haría el resto de mi vida porque me apasiona y porque sé que somos muchos los padres que necesitamos ayuda.

 

He intentado unir mi trabajo de entretenimiento en los medios de comunicación con el de la investigación, esto lo hago para enganchar a los chavos, ayudarlos y lograr informar a los papás y, de esta manera, hacer un puente de comunicación entre padres e hijos que a veces nos cuesta mucho trabajo encontrar.

 

   Mi idea es llevar la información de los expertos a la mayoría de madres, padres, tíos, abuelitos... a cualquier persona que se encargue de un adolescente y la pueda necesitar.

 

   Gracias por tu confianza, recuerda que hay mucha gente y trabajo detrás de cada una de estas respuestas, así que tú tranquila(o), te aseguro que estás en muy buenas manos.

 

   El libro tiene los 3 temas que más les preocupaban a los papás cuando los entrevisté:

 

1.       Comunicación con tus hijos

2.       Internet, redes sociales y celulares

3.       Divorcio (lamentablemente la mitad de las parejas están separadas hoy en día

 

Puedes leer este libro en orden o simplemente buscar la respuesta que te urja en ambulancia, sólo te recomiendo lo siguiente: si vas a leer una pregunta aislada, lee antes la introducción de ese tema para que tengas algunas referencias, las vas a necesitar. Por otro lado, si encuentras alguna palabra de uso común entre los adolescentes o de tecnología que no entiendas, al final del libro hay un diccionario para padres que seguro te va a funcionar (las palabras del diccionario están resaltadas en otro color dentro del libro).

 

Mucha suerte y prepárate para hacerle una radiografía a la cabeza y al corazón de tus hijos, porque después de esto, te lo aseguro, los conocerás y los disfrutarás mucho más de lo que jamás te imaginaste.

 

   La adolescencia es fantástica y una de las mejores etapas de nuestros hijos, sólo hay que entender lo que están viviendo, tener la información efectiva para ayudarlos y exprimir cada segundo que estén contigo. Como me platicó el papá de Rodrigo al principio de estas páginas: hay que disfrutar cada segundo de la vida de nuestros hijos, porque aunque algunos segundos parezcan “mejores” que otros, la realidad es que todos son buenos y ninguno se repetirá. Un abrazo con muy buena vibra y con el gran deseo de que goces a tus hijos:  

     Yordi

     www.yordirosado.com.mx


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